Semiología Psiquiátrica y Psicopatía

encabezadorojo

OSVALDO ROMO, EL ORGULLOSO TORTURADOR

Este es un material que envían los amigos chilenos como aporte sobre psicopatía. En este caso la historia de un torturador que estaba tan orgulloso de su trabajo que quería que colocasen en su epitafio: "Aquí yace un torturador". Fue un hombre que consideraba a su trabajo un servicio a la patria y se empeñaba en hacerlo de la mejor manera posible. No era un loco. Era un psicópata ejerciendo en plenitud su psicopatía y fue usado para hacer "el trabajo sucio". Después, terminada la faena, lo dejaron morir podrido por la diabetes en una celda de Chile.

 

Osvaldo Romo, el orgulloso torturador

Miércoles 4 de Julio de 2007 09:42

El Mercurio Online

 SANTIAGO.- En 1995 el ex agente civil de la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina) Osvaldo Romo, quien esta madrugada falleció producto de un paro cardiorrespiratorio, le confesó a una periodista extranjera que por "tontos'' no les concedía entrevistas a los profesionales chilenos.

Sin embargo, no sólo dijo eso, sino que además le dio una clase magistral sobre tortura y qué hacer luego con los cuerpos de las víctimas.

A continuación, los entretelones de la entrevista en un reportaje publicado el 28 de mayo de 1995 en El Mercurio.

romo1 

Osvaldo Romo: Por la boca muere el pez

Ni Dorfmann se habría imaginado semejante escenario para el estreno cinematográfico de su obra "La muerte y la doncella''. Como sólo las casualidades e ironías de la vida saben hacerlo, mientras en los cines capitalinos se exhibe la película que narra el encuentro muchos años después entre un torturador y una de sus víctimas, otro chileno también cuenta sin personajes ficticios ni recursos narrativos una historia similar, donde él es el protagonista y nada menos que en el papel del torturador.

Es la historia de Osvaldo Romo, mejor conocido como "el guatón Romo'', quien desde que llegó a Chile en 1992, luego de ser expulsado por el gobierno brasileño, no había tenido tanta cobertura periodística como en las últimas semanas. Ni siquiera cuando fue dirigente poblacional, miembro del MIR, ni tampoco cuando se presentó a regidor por Ñuñoa a principios de los 70.

La entrevista que concedió a una cadena norteamericana hace más de un mes y medio, donde explicó con lujo de detalles "su trabajo'' en la Dina (Dirección de Inteligencia Nacional) durante los primeros años del régimen militar, le han significado convertirse en la cara de la tortura en Chile.

 

Entretelones de la entrevista

Por considerar "tontos'' a los periodistas chilenos, Romo se había negado a dar entrevistas a los profesionales criollos. Por eso es que cuando se trató de una profesional con acento extranjero, su actitud cambió, aunque ésta fuese chilena y el acento sólo delatase una larga permanencia fuera del país. La periodista y jefa de Univisión en Chile, Nancy Guzmán, ha dicho a la prensa que las gestiones para la entrevista las venía haciendo desde fines del año pasado.

La entrevistadora fue importada directamente desde Miami, Mercedes Soler, una prestigiosa profesional que tiene unos cuantos premios EMI a cuestas. La entrevista se realizó el 11 de abril de este año en el hospital penitenciario dentro del recinto carcelario donde Romo está recluido permanentemente debido a su delicada salud.

Más de tres horas estuvieron junto al ex agente de la Dina el camarógrafo y la periodista. Nadie más. Y quizás por esta misma intimidad, Romo no tuvo problemas en explayarse latamente en lo que consistió su trabajo en la Dina.

Una detallada clase sobre técnicas de tortura, desde la electricidad en genitales hasta cómo deshacerse de los cadáveres. En este sentido, comentó la práctica de tirarlos al mar. "Cuando no hay cementerios, no tienes nada ... tirarlos adentro no más. Primero, hay que darles comida a los pescados".

"¿Otra manera? Químicamente. Tienes que destruirle dos o tres cosas al individuo para que si aparece no lo puedan identificar. Con un napoleón, total está muerto, le corto los dedos y le mato la ingle, porque cuando se está en el agua el cadáver sube, y para que quede abajo hay que aplicarle algún método químico para que no suba más. Claro que Chile no es un mar para tirar cadáveres porque es violento o torrentoso''. En este sentido, cree que sería mejor tirarlos dentro de un volcán, como el Llaima o Villarrica.

Según la productora, hubo que censurar muchas de sus partes dada la crudeza de sus dichos.

Reconoció sí que hubo errores, como haberles perdonado la vida a unos.

"Yo no dejaría periquito vivo. Fue un error de la Dina. Yo siempre le discutía a mi general que no tenía que dejar a ninguna persona viva, que no la dejara en libertad. Mire usted, ahí están las consecuencias''.

Habría dicho también cómo gozaría poniendo sus manos en el cuello de un alto funcionario gubernamental que identificó con nombre y apellido, para así matarlo lentamente.

Romo también se refirió a su epitafio, el que no le molestaría que dijera que fue torturador, "porque para mí fue una cosa buena, pero no pueden decir que he sido un sinvergüenza, que he ofendido personas y que me he aprovechado de mujeres. Sí pueden decir que yo cumplí una etapa, bien cumplida. Yo estoy limpio con mi conciencia. Lo que hice lo volvería a hacer'', aseguró.

romo3 

Un "mea culpa"

Desde que se fueron los periodistas extranjeros de su celda, Romo no supo del destino de sus palabras, sino hasta casi un mes y medio después cuando algunos canales nacionales reprodujeron parte de lo que había dado Univisión. Desde entonces, la batahola no cesa.

Fue justamente la exhibición de parte de la entrevista lo que produjo que Romo fuera al día siguiente visitado por unos cuantos periodistas los que sin grabadora u "off the record'' le harían unas preguntas. Uno de los primeros profesionales en entrar, sin embargo, se trenzó en una fuerte discusión con el detenido en la que el nombre del general Contreras no estuvo ausente y al que Romo defendió.

Como consecuencia, desde ese día tiene prohibida cualquier visita dado a que se le produjo una crisis nerviosa que lo ha tenido gran parte de la semana en reposo. Sin embargo, según sus propios celadores, no sólo el altercado habría sido el motivo de su estado sino que el haberse dado cuenta de que se había ido de lengua y que eso le costaría caro. Esto le habría quedado perfectamente claro luego de que su abogado, Jorge Erpel, renunciara públicamente a patrocinar su defensa aduciendo que escuchar a Romo era escuchar al diablo y que sólo restaba "rezar por su alma''.

Pero eso no fue todo, porque las consecuencias también las habría sentido por parte del mismo Ejército. Según trascendió en fuentes extraoficiales, el coronel (J) Enrique Ibarra lo habría visitado a comienzos de esta semana como portador de un mensaje: que se quedara callado porque sus palabras podrían significar la apertura de nuevos casos sobre derechos humanos. Se cree, además, que él fue quien le ayudó a redactar cierta declaración pública, en la que Romo hace su "mea culpa''.

El miércoles por la mañana una mujer fue hasta la Notaría de Roberto Mosquera para solicitarle fuera a la celda de Romo para certificar su firma en un documento. Para hacer más expedita la diligencia, el abogado decidió solicitarle al titular de la Cuarta Fiscalía Militar de Santiago, mayor (J) Luis Pérez Letelier, que lo acompañara en su calidad de juez en uno de los tantos procesos que se lleva en contra de Romo.

A las dos de la tarde del miércoles, ingresaron al recinto: el notario, el juez y su secretario, el capitán (J) Roberto Rebeco.

El trámite habría sido muy corto, no más de 10 minutos, en los que Romo le presentó a Mosquera un documento de cuatro carillas, que el profesional no leyó y solamente solicitó al detenido firmara cada una de ellas. Mientras Romo procedía, apareció el coronel Ibarra, quien se mantuvo en silencio y observando. Cumplida la diligencia, Mosquera, el fiscal y su secretario se retiraron del lugar.

En su declaración, Romo da cuenta del "engaño'' de que fue objeto cuando funcionarios gubernamentales le aseguraron antes de partir de Brasil a Chile que estaría en pocos meses de regreso, dado que "los hechos estaban amnistiados y prescritos''. Asegura que "producto del abandono y desamparo... fui sorprendido con la presencia de un canal de televisión (...) oportunidad que estimé no podía dejar pasar para gritar al mundo mi desesperación".

"(...) Para ello escogí la estrategia de decir algo efectista e impactante, pues sería a lo único que los periodistas le darían difusión. (...) He podido constatar que mis declaraciones han sido publicadas parcialmente, se me ha tergiversado y sacado fuera de contexto (...). Dado mi deteriorado estado de salud y las urgentes necesidades económicas que requiero para ayudar a la subsistencia de mi familia y mis propias necesidades, se me ofreció pago para conceder una entrevista...'', cuestión que la jefa de Univisión en Chile ha negado terminantemente.

 

Un tirón de orejas

La primera cabeza que casi rueda en torno a la entrevista de Romo fue la del mismísimo director de Gendarmería, Claudio Martínez.

Para ello, el Ministerio de Justicia encargó a dicha repartición un informe de las circunstancias y forma como se habría realizado el encuentro con la periodista. Los problemas se debieron al procedimiento utilizado por el funcionario, ya que según el reglamento, si es que un reo está en proceso, primero se debe contar con la autorización del juez que sustancia la causa para conceder una entrevista.

Se sabe que esta autorización judicial nunca medió y, más aún, que de la entrevista, la Ministra de Justicia se enteró por los diarios, y no oralmente por Martínez, como se dijo. De aquí que lo haya llamado a su oficina el jueves último para darle el correspondiente "tirón de orejas''.

En Gendarmería, dicen, sin embargo, que la autorización del juez no sería tan necesaria, en caso de que el reo no se refiera al tema o causa por el cual es procesado. Sin embargo, la duda permanece si es que la entrevista se desarrolló en ausencia de cualquier funcionario de esa repartición que pudiera certificar tal eventualidad.

Y si de coincidencias se trata, no deja de ser sintomático el hecho de que la detonación de la entrevista concedida hace más de un mes y medio, haya sido a una semana de la dictación del fallo del caso Letelier. Se habla, muy entre dientes, de una movida de los socialistas, pero que nadie en el Gobierno se atreve a asegurar, ya que según se dice, el ánimo allí imperante sólo intenta mantener la calma cuando se tienen esperanzas de que el fallo les sea favorable.

Coincidencias o no, fue el mismo Romo quien se refirió en la entrevista a "mi general'', claro que Contreras en esa época aún no lo era, pero sin embargo, era quien estaba a cargo de la Dina.

Como sea, sólo Romo sabe a qué general se refería y a estas alturas del partido es muy improbable que diga su apellido, más aún cuando ya sabe que por hablar está perdiendo pan y pedazo.

Y por si fuera poco, Romo no sólo empeoró su propia situación judicial, sino que además se ganó una denuncia por parte del Ministerio del Interior en su contra, por los presuntos delitos de proferir amenazas y obstruir la justicia. En boca cerrada...

 romo2

Un gran patriota

Osvaldo Romo Mena pareciera ser más bien uno de esos personajes sacados de alguna novela centroamericana. No sólo por esa figura lenta y pesada que exhibe, sino además por ese serpentear suyo en las actividades más disímiles. En un comienzo ligado a un partido de derecha y ya, a fines de los 60, dirigente poblacional afiliado a la Unión Socialista Popular (USOPO) e, incluso, al MIR. El cuadro se completa con su apodo de "Comandante Raúl'' cuyos contactos estaban a diestra y siniestra.

En 1971 se presentó como candidato a regidor por Ñuñoa pero fue derrotado. Asegura haber sido un "asiduo visitante de la casa de Allende'', sin embargo, sólo se les ve juntos en unas fotos aparecidas en los diarios de la época luego de la muerte de un poblador durante una toma de terrenos en Lo Hermida. Su nombre se encumbra en la prensa de aquellos años luego de encendidos llamados que hace al gobierno de Allende desafiándolo a que después no se quejase de que los pobladores se ligaran finalmente a la derecha y no a los partidos de izquierda, que son los que debieran defender los derechos del pueblo.

Luego del golpe militar en septiembre de 1973 una nebulosa comienza a ensombrecer su biografía. Se dice que para esa fecha era agente del Servicio de Inteligencia Militar desde donde habría pasado a la Dina, como agente civil de la División Metropolitana.

Lo que allí hizo sólo se podía recoger en boca de quienes dicen haber sido sus víctimas en las torturas. Desde hace unas semanas, sin embargo y después de ser exhibida en nuestro país parte de la entrevista que concediera a una cadena norteamericana es su propia boca la que se encarga de detallar escrupulosamente los tormentos que aplicaba.

Desde mediados de los 70, Romo desaparece, junto a su mujer Raquel González Chandía y sus cinco hijos. Se radican en Brasil, al noroeste de Sao Paulo, en Mogi Guacú, donde con nombres falsos comienzan a hacer una vida tranquila y sencilla.

"Andrés'', como lo conocían sus vecinos, vivía en un pueblo tranquilo, sin embargo, tras un muro de cemento y unas puertas de fierro, que en nada se compadecían con su modesta casa.

Allí trabajó en una empresa de seguridad y fue técnico de fútbol hasta que jubiló por motivos de salud. Su diabetes y una embolia cerebral que le había paralizado la mitad del cuerpo le hicieron repensar su decisión a fines de los 70 y volver al país. Así lo hizo. Por tierra y sin problemas entró a Chile donde estuvo por más de un mes. Luego, la "saudade'' por Brasil y la mala situación por la que atravesaba Chile, le hicieron volver.

Hasta julio de 1992, Osvaldo Andrés Henríquez Mena como fue conocido en Brasil, fue "una buena persona, colaborador y un gran patriota que siempre hacía una fiesta para celebrar el 18 de septiembre'', recuerda su amigo, el ex intendente de la Mogi Guacú, Antonino Santiago.

En noviembre llega a Chile, luego de años de búsqueda y tras ser expulsado del país de la samba donde dejó a su familia, acusado de tres infracciones a la Ley de Extranjería, entre ellas, las de falsificación y uso indebido de documentos de identidad.

romomueresolo

Solo, ni los perros fueron a despedirlo 

Jueves 5 de Julio de 2007 10:43

Óscar Saavedra, El Mercurio Online

 SANTIAGO.- Pasadas las 10:30 horas, sin ningún tipo de ceremonia y acompañado sólo por un sacerdote y un guardia, fue sepultado el cuerpo del ex agente de la Dirección Nacional de Inteligencia (Dina) Osvaldo Romo Mena, quien falleció ayer por una insuficiencia cardiaca descompensada, cardiopatía coronaria y pie diabético infectado.

El cuerpo de Romo fue retirado esta mañana desde el Hogar de Cristo y trasladado en un féretro hasta el Cementerio General, lugar al que ingresó por calle Independencia. Una vez aquí, rápidamente se le dio sepultura en el patio 39, en un bloque a ras de piso.

Al igual que durante toda su condena y en el momento de su muerte, el entierro del ex agente se produjo sin la presencia de ningún familiar, a pesar de que estaba casado y tenía cinco hijos.

El sacerdote que lo acompañó, quien no realizó ningún tipo de oración ni ceremonia, no quiso dar mayores declaraciones, sosteniendo que esto era una especie de acción de caridad.

Al momento de su muerte, Romo cumplía condenas ejecutoriadas por la Corte Suprema por el secuestro calificado de siete miembros del MIR, además de aguardar sentencias condenatorias por otras diez desapariciones.

Sin condenas dictadas, el ex agente enfrentaba cuatro acusaciones, 55 procesamientos también por secuestro y 14 encausamientos por torturas a sobrevivientes de Villa Grimaldi, centro de detención de la Dina.

Según se ha informado, Carabineros vestidos de civil resguardan el perímetro del cementerio para evitar posibles incidentes.

 

Osvaldo Romo, el hombre que consideraba a la tortura "una cosa buena"

Miércoles 4 de Julio de 2007 10:08

El Mercurio Online

 

SANTIAGO.- A las cinco y media de esta mañana falleció Osvaldo Romo Mena uno de los más cuestionados agentes civiles de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), quien cumplía condena por cuatro casos de violaciones a los Derechos Humanos y acumulaba varios otros proceso por diversos crímenes.

Sus orígenes activistas se remontan a 1971, cuando Romo era conocido en la toma de Lo Hermida como "Comandante Raúl" por sus radicales posturas izquierdistas.

Y aunque un año después fue candidato a regidor (actual alcalde) en Ñuñoa, 1973 sería un año decisivo para él, ya que tras ser candidato a diputado por la Unión Socialista Popular (Usopo) en Llanquihue, fue detenido después del 11 de septiembre de 1973, comenzando a operar como agente del Grupo Halcón de la DINA.

Sin embargo, miembros de agrupaciones de Derechos Humanos aseguran que Romo siempre fue un infiltrado y que formaba parte de los grupos represivos antes del 11 de septiembre.

En octubre de 1975 dejó a la DINA en circunstancias desconocidas y el 16 de ese mes salió a Brasil, donde se radicó en la localidad de Mogi Guacu, cerca de Sao Paulo, junto a su esposa, Raquel González Chandía.

"Salvaje" y "cruel" son dos calificativos que reiteran sus víctimas cuando describen al "guatón" Romo, quien se presume responsable de decenas de asesinatos y desapariciones.

Sin embargo, su estadía en Brasil duraría sólo hasta el 29 de julio de 1992, donde fue descubierto y detenido por la Interpol. Desde ese mismo año permanece detenido y procesado en el penal de Punta Peuco.

En declaraciones judiciales reconoce que detuvo al menos a un par de decenas de militantes del MIR, integrando el grupo Halcón de la DINA, destacando sus vinculaciones de alto nivel considerando que era civil.

En una entrevista de televisión a un canal de Miami en 1995, y ante la pregunta de ¿volvería a hacerlo?, respondió desafiante: "Lo haría igual y peor aún. Y no dejaría periquito vivo. Todo el mundo pa' la jaula. Ese fue un error de la DINA, yo se lo discutí hasta última hora a mi general: ¡No deje a estas personas vivas!".

Y sobre el epitafio en su lápida mortuoria dijo: "Podría decir... un torturador. Para mí eso es una cosa buena. Yo creo que lo que hice lo volvería a hacer".

Romo, quien tenía cuatro hijas y un hijo, estaba aquejado por una diabetes y se encontraba escribiendo sus "memorias", de las cuales ya había escrito tres cuadernos. En uno de ellos revela las torturas aplicadas a mujeres y siembra dudas sobre el destino de miles de dólares confiscados al MIR.

 

Romo estuvo 24 horas inconsciente antes de morir

Miércoles 4 de Julio de 2007 10:51

Francisco Águila, El Mercurio Online

 

SANTIAGO.- Osvaldo Romo Mena estuvo 24 horas inconsciente antes de fallecer. Así lo informó esta mañana el doctor Juan Idrovo Rivas, médico del Hospital Penitenciario, quien se refirió al fallecimiento del ex agente de la DINA.

"Él (Romo) presentaba un cuadro de insuficiencia cardiaca descompensada, cardiopatía coronaria y diabético infectado, fue evaluado por un equipo multidisciplinario del Hospital Penal, se inició el tratamiento depresivo y de antibióticos, falleciendo el día de hoy a las 04:45 horas", explicó el médico.

El profesional sostuvo que Romo Mena padecía un cuadro crónico y tenía "múltiples hospitalizaciones desde hace muchos años, con un deterioro progresivo de su estado de salud y al final se descompensó básicamente su cuadro cardiaco".

Idrovo informó que el ex agente de la DINA tenía un régimen carcelario especial a raíz de su patología, en cuanto a dieta, fármacos y controles médicos.

Según Idrovo, el estado anímico de Romo estaba muy deteriorado debido a su estado de salud y su cuadro comenzó a decaer hace dos meses, con una insuficiencia cardiaca descompensada que venía arrastrando hace ya muchos años.

Lo anterior se sumaba a su notable baja de peso, según el médico, y a la soledad en que se encontraba debido a que no recibía visitas.

 

Abogado de Osvaldo Romo: "Investigaciones lo trajo engañado"

Miércoles 4 de Julio de 2007 10:31

El Mercurio Online

 

SANTIAGO.- Enrique Ibarra, el abogado defensor del fallecido ex agente de la DINA, Osvaldo Romo, aseguró esta mañana que su cliente fue engañado por la Policía de Investigaciones que lo trajo devuelta a Chile tras ser descubierto y detenido en Brasil.

"Yo creo que él fue engañado porque le ofrecieron traerlo a Chile como un testigo clave por unos dos o tres meses", señaló el profesional.

Ibarra agregó que el ex agente nunca consideró un error las violaciones a los derechos humanos que cometió durante el régimen militar, más bien se sentía satisfecho porque "estimaba que en un momento determinado el país había requerido sus servicios y eso lo tenía contento".

Incluso afirmaba que había actuado en cumplimiento "de un deber que le había pedido el país a la Dirección de Inteligencia Nacional".

El abogado criticó que hay otras personas que participaron directamente en los organismos represivos y hoy día están en libertad, al igual que ex miristas "que mataron carabineros, miembros de las Fuerzas Armadas y son beneficiados por indultos y con cualquier beneficio que el gobierno otorga".

Consultado por la crueldad con la que Romo torturó a sus víctimas, el profesional manifestó su convencimiento de que a su cliente "sólo le correspondió cumplir una función en esa época".

Por último, indicó que Romo debió "esperar la muerte solo y abandonado en una cárcel, esperando que se le hiciera justicia, sin ayuda del Ejército".

 

Comandante "Raúl"

Según el libro "La Historia Oculta del Régimen Militar", Osvaldo Romo era conocido como el "Comandante Raúl". Se destacó como un exaltado dirigente poblacional durante el gobierno de Salvador Allende.

Militaba en la Unión Popular Socialista. Su figura alta y fornida, era familiar a todos los campamentos controlados por el MIR.

Romo, a su vez, identificaba a los principales dirigentes y enlaces que circulaban en Vietnam Heroico, Nueva La Habana y otros enclaves miristas de los suburbios obreros.

Así, desde que apareció en la mañana del 11 de septiembre de 1973 en el campamento Lulo Pinochet, vestido de suboficial, identificando militantes de izquierda, Romo se transformó en uno de los más feroces enemigos del MIR y fue conocido como un feroz torturador de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA).

El "Guatón Romo" comenzó a preocupar al organismo de seguridad debido a múltiples citaciones que recibió a fines de 1975 de distintos tribunales de justicia que tramitaban, sin demasiado éxito, causas de detenidos desaparecidos.

 

AFDD: "Se va llevándose parte de la información"

La vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Viviana Díaz, sostuvo que con la muerte de ex agentes de la DINA, como el Osvaldo Romo, "se van muriendo quienes tienen gran parte de la verdad de lo que pasó".

La dirigente sostuvo que "cada vez que fallece o se suicida un torturador, un miembro de la DINA, una persona que formó parte de los aparatos represivos durante 17 años en nuestro país, lo que se siente es que se va llevándose parte de la información que aún falta para poder encontrara a cientos de detenidos desaparecidos y Osvaldo Romo no es la excepción".

En este sentido, comentó que "para nosotros era imprescindible que él contribuyera en la investigación de cada uno de las violaciones a los Derechos Humanos en que él participó".

 

 
Lo invito a dar su oponión a consultashm@gmail.com o Click Aquí